Si regresaste de pasar varios días de disfrute en la playa o la piscina y notas que algo no anda bien con tu vista, busca ayuda profesional. Síntomas como irritación y enrojecimiento delatan el desarrollo de un proceso infeccioso o una conjuntivitis.
Ese tipo de problemas se presenta con frecuencia cuando las personas visitan balnearios pero no toman medidas para proteger sus ojos.
Los oftalmólogos Juan Ubiera y Yesenia Matos coinciden en que, ante cualquier molestia o anomalía, conviene visitar de inmediato al especialista a fin de que este haga un diagnóstico y establezca un tratamiento adecuado.
“En caso de ser usuarios de lentes de contacto”, advierte Ubiera, “debemos de inmediato evitar su uso para así disminuir el riesgo de lesiones permanentes a nivel corneal”.
Los especialistas te orientan para que sepas cómo cuidar tus ojos la próxima vez que decidas vacacionar en algún balneario.
Cuida la lámpara del cuerpo
“La lámpara del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo esté sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz, pero cuando esté malo, también tu cuerpo estará oscuro”.
Estas palabras, pronunciadas por Jesús y recogidas en los evangelios de Mateo y Lucas, fueron empleadas por Cristo para transmitir una enseñanza espiritual, pero no dejan de reflejar una lección física: la importancia de cuidar la salud de la vista.
En entornos potencialmente dañinos para este importante órgano, como la playa, la piscina y, en general, los ambientes al aire libre que se pueden disfrutar todo el año en el Caribe, hay que extremar los cuidados.
Los oftalmólogos Juan Ubiera, de Centro Láser, y Yesenia Matos, de Ver Kids, te orientan para que sepas cómo mantener encendida la lámpara de tu cuerpo mientras vacacionas en algún balneario y disfrutas las bellezas de la creación.
1¿Pueden el agua clorada de las piscinas y el agua salada del mar afectar nuestros ojos?
El cloro que se utiliza para mantener limpias las piscinas puede producir irritación y enrojecimiento, dependiendo de la concentración de químicos disueltos en el agua; mientras que otras sustancias presentes en el agua, como el sudor, la orina y la saliva, causan irritaciones y conjuntivitis tanto virales como bacterianas.
El agua del mar, en tanto, produce irritación y ardor dependiendo de su nivel de salinidad. Esto, según Ubiera, causa en los niños intolerancia al abrir los ojos, lagrimeo y llanto como un mecanismo de defensa del ojo para barrer el irritante, que en este caso es la sal.
“En los dos medios (la piscina y el mar) debemos cuidar nuestros ojos debido a posibles riesgos de afección”, puntualiza el médico.
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