Hace unos días, conversando con una amiga, me entero de que ella tenía en carpeta varios planes para desarrollar en el 2016. Cuando me lo cuenta, al mismo tiempo me dice: “Tenía muchas cosas para comenzar el año realizándolas, pero los días van corriendo y no he hecho la primera. Eso me tiene desencantada”.
La escuché y la aconsejé, pero al mismo tiempo pensé en que como ella, hay muchas otras personas que van abandonando su sueños porque se le va pasando el tiempo, y de ninguna manera puede ser así. Nunca es tarde.
Así que decidí enfocar este artículo por el aspecto de las metas y el tiempo para poder decir: “Borrón y cuenta nueva”. Lo primero es establecer una diferencia entre objetivo, meta y propósito. El objetivo es aquello que nos mueve a alcanzar la meta, y la meta es la que logramos por un propósito determinado. Los tres conceptos están estrechamente vinculados y son fundamentales al momento de plantearnos lo que queremos en el futuro. Hay tres interrogantes que nos ayudan a esclarecer estos aspectos: ¿Qué quiero?, ¿para qué lo quiero? y ¿cuándo y cómo lo puedo lograr?
De ahí la importancia de poner una fecha al logro de las metas, la cual no debe ser rígida, pero sí aproximada a lo que deseamos, igualmente debe trazarse un plan estratégico en el cual coloquemos los pasos que daremos y los cambios que debemos realizar para llegar a la meta. También debemos saber cuál será el beneficio en mi vida y en la de la familia.
Es importante resaltar que una meta representa un camino a recorrer. Por eso al inicio del año, es bueno plantearse la disposición de ir tras eso que queremos. Iniciamos febrero, pero esto no significa que es tarde para dejar atrás y emprender nuevos planes.
El planteamiento de las metas tienen un importante significado, ya que a través de ellas podemos crear una guía sobre los pasos a seguir y por ende, nos ayuda a orientar nuestras decisiones hacia un propósito final mediante el compromiso con nosotros mismos al momento de plantearnoslas.
Recomendación
Es importante dividir las metas y no plantearnos muchas al mismo tiempo, y menos con la intención de realizarlas en un corto tiempo. Esto podría dispersar la atención y al final no alcanzar a lograr ninguna de las planteadas. Por esta razón se recomienda analizarlas basadas en la realidad.
Es importante dividir las metas y no plantearnos muchas al mismo tiempo, y menos con la intención de realizarlas en un corto tiempo. Esto podría dispersar la atención y al final no alcanzar a lograr ninguna de las planteadas. Por esta razón se recomienda analizarlas basadas en la realidad.
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ORDENAR LAS METAS EN ORDEN DE PRIORIDAD
LAS FUNDAMENTALES: Es recomendable abarcar las áreas fundamentales para lograr el equilibrio, ya que inclinar todos los esfuerzos hacia un mismo lugar podría crear una sensación de desbalance y es más probable dejarlas a mitad de camino.
ORDENAR LAS METAS EN ORDEN DE PRIORIDAD
LAS FUNDAMENTALES: Es recomendable abarcar las áreas fundamentales para lograr el equilibrio, ya que inclinar todos los esfuerzos hacia un mismo lugar podría crear una sensación de desbalance y es más probable dejarlas a mitad de camino.
Por esto es necesario plantearnos metas en el área física, emocional, psicológica y espiritual, y cumplirlas primero, ya que de ello dependerá la obtención de las demás. Esto porque no será posible conquistar una meta laboral y de bienestar económico, por ejemplo, si no tenemos salud física y emocional.
Elegir entre estas áreas, conscientes de cuál necesita atención y cuidado para lograr la vida que desea, y no colocarse metas complejas, comprendiendo que cada una requiere un recorrido que conlleva cambios de hábitos, los cuales de por sí se transforman en retos.
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