SED DE DIOS
“Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?” Cuando alguien ha tenido una relación tan estrecha con Dios, y por las razones que fuera esa íntima relación se ha visto afectada, en el fondo del corazón se siente una profunda nostalgia, y un sentimiento de vacío doloroso que es difícil abandonarlo. Pero aun en ese estado de abandono, queda la esperanza de la espera, que traerá con bríos renovados la presencia del Salvador.
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