jueves, 7 de abril de 2016

El humilde clama al Señor



“Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha”. Esto equivale a decir, cuando el humilde clama al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. Dios se resiste a los soberbios y a los simuladores de la humildad. La humildad es el altar sobre el que Dios quiere se le hagan los sacrificios. Y esto tiene sus ventajas, porque el que lo hace nunca quedará defraudado, será salvado y protegido, no le faltará de nada. ¡Hagan la prueba!  

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