La mexicana Laura Martínez quedó ciega a los dos años, pero eso no fue obstáculo para que se convirtiera en cocinera. “Desde pequeña ya supe que quería ser chef”, comentó a Efe. Un oficio en el que la vista suele tener un lugar prominente pero que para Laura ha representado, más que un obstáculo, un auténtico acicate.
Estudió el oficio en Le Cordon Bleu College of Culinary Arts de Chicago (Illinois, EE.UU.) a donde llegó con 24 años. El Departamento de Servicios de Rehabilitación de ese estado se encargó de la matrícula y otros gastos de sus estudios, y la ayudó a conseguir una pasantía en la Chicago Lighthouse, que luego la empleó con el famoso chef Charlie Trotter. Este profesional falleció a los 54 años de un derrame cerebral.
Desempleada, y sin posibilidades de que alguien le diera otra oportunidad, Laura buscó el amparo del asesor de pequeñas empresas Andrew Fogaty, quien la ayudó a conseguir un préstamo para promover su aventura empresarial.
Su tesón, esfuerzo, trabajo y su fe en sí misma le permitieron hace unos meses abrir su propio restaurante en Chicago: “La Diosa”.
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