“¿Con qué podemos comparar el reino de Dios?”. Con el ejemplo del grano de trigo y el grano de mostaza, Jesús expresa la forma de actuar de Dios. Con la parábola del grano de trigo que germina por sí solo explica la fuerza vital que posee la semilla del reino de Dios, depositada ya en la tierra. La del grano de mostaza hace énfasis en lo sorprendente y el grandioso resultado final de la acción de Dios. Pero ambas revelan que es en la simplicidad de cada día que se esconde el germen de Dios.
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