La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) denunció hoy los "abusos cometidos por la policía" brasileña y "las condiciones inhumanas que imperan en las prisiones abarrotadas", donde se practican torturas.
En su informe mundial, que se presentó hoy de forma simultánea en Sao Paulo y Estambul, la ONG arremetió un año más contra la impunidad de los crímenes perpetrados por los agentes de la Policía, de los cuales afirma que, en algunos casos, han llegado a participar en "carnicerías".
"Ha sido un año frustrante, en el que hemos asistido al fracaso generalizado en todas las esferas del Gobierno en materia de seguridad pública", señaló la directora de HRW en Brasil, Maria Laura Canineu.
Según la entidad, Brasil registró en 2014 más de 3.000 asesinatos llevados a cabo por las fuerzas del orden, lo que representa un incremento del 40 % respecto al año anterior, mientras que la cifra de agentes muertos cayó casi un 2 %, con 400 fallecidos.
"La policía de Brasil mata una media de ocho personas al día", exclamó Canineu, quien matizó que los agentes "trabajan en un ambiente altamente criminal y es natural que puedan ejercer su dominio de la fuerza en legítima defensa, pero no siempre ocurre así".
El documento destaca a Río de Janeiro y a Sao Paulo como los estados con las mayores tasas de asesinatos por parte de policías.
Según HRW, hay "violaciones crónicas de derechos humanos" en el país y se "necesita garantizar que los responsables de las ejecuciones extrajudiciales sean de hecho responsabilizados".
El capítulo brasileño del informe también censura la "tortura y malos tratos" contra los detenidos en presidios, muchos de los cuales "enfrentan problemas de grave hacinamiento y violencia".
Según la ONU, las prisiones brasileñas abrigan a poco más de 600.000 personas, un 61 % por encima de su capacidad oficial.
Este dato, junto a la falta de personal, "hace imposible a las autoridades mantener el control en muchas de las instalaciones, dejando a los presos vulnerables a la violencia y a las facciones criminales", indicó HRW.
El hacinamiento, además, pone en jaque la salud de los presos, que corren mayores riesgos que el resto de la población de contagiarse de virus como el VIH o contraer enfermedades como la tuberculosis.
Aún así, la organización celebró la rapidez con la que comienza a llevarse a los presos ante un juez en muchas jurisdicciones, lo que ayuda a detectar episodios de violencia.
La ONG igualmente alabó la política brasileña en relación con los refugiados, sobre la que Canineu afirmó que "todavía hay mucho por hacer", aunque Brasil "demuestra al mundo que es posible recibir a refugiados incluso en un momento de crisis económica".
El informe también pidió al Congreso brasileño que rechace un proyecto que propone reducir de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal para los delitos graves, porque "es una violación flagrante de las normas internacionales".
Esta propuesta fue aprobada el pasado agosto por la Cámara de los Diputados y todavía debe ser debatida por el Senado.
El documento se refirió también a la ley de lucha contra el terrorismo aprobada por el Legislativo que, en opinión de HRW, contiene un "lenguaje excesivamente vago, que podría ser utilizado de forma equivocada".
Según Canineu, la medida tiene "un potencial muy evidente de criminalización de movimientos sociales", como las manifestaciones contra el precio del transporte público que han ocurrido este mes en Sao Paulo y contra las que "la policía actúa de forma desproporcionada".
El director adjunto de HRW para América Latina, Daniel Wilkinson, criticó la actuación "inconsistente" e "inesperada" de Brasil ante la comunidad internacional y citó como ejemplo la abstención del país en una votación en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre violaciones de derechos humanos en Siria.
Wilkinson también aludió al papel de Brasil respecto a Venezuela y dijo que HRW está "frustrada" y "decepcionada" con la actitud del Gobierno de Dilma Rousseff por no condenar más enérgicamente las violaciones de derechos fundamentales que ocurren en el país vecino.
"Brasil podría ejercer un mayor liderazgo y llevar a cabo un proceso relevante de construcción de instituciones democráticas en la región", concluyó la organización.
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